lunes, 23 de febrero de 2009

Amaia, Iratxe, Asier y Raul.


Hoy no voy a hablar (solo) de baloncesto. Hoy, como Joseba, yo también quiero dar las gracias. Quiero dar las gracias a las 4 personas que nombro en el titulo, que han hecho que esta Copa 2009 sea inolvidable.


Esta copa empezó torcida. De una expedición prevista de 6 personas, acabo reduciéndose a dos, y como os ha dicho Joseba, termino el viernes tarde conmigo un pelín colgadote. Una mierda de plan, si no hubieran estado allí Amaia, Iratxe. Asier y Raul.


Amaia, Iratxe, nos conocemos desde hace muchísimo tiempo, por desgracia, las circunstancias de la vida, hacen que nos veamos de ciento en viento. No importa, da igual el tiempo que hay pasado desde la ultima vez que nos vimos, con vosotras siempre parece que nuestro ultimo encuentro fue hace dos días, siempre me hacéis sentir de maravilla. Vuestra alegría y vuestro orgullo baskonista son contagiosos. No cambies chicas, sois geniales.
Asier, Raul. Sois tan agotadores como inagotables. Nadie puede decir que se aburra con vosotros. La verdad es que gracias a ambos, es todo mucho mas divertido. Siempre conseguís que todo lo acabemos con una carcajada o que un simple viaje en metro parezca el Club de la Comedia.

Gracias una vez más a los cuatro, este artículo es para vosotros.




Quien os escribe, sentía que la Copa le debía algo. Le debía disfrutar de una victoria. La ultima, también en Madrid me fue hurtada por un avión que salía demasiado pronto. También sentía que me debía emoción, emoción al máximo. No un partido como el de aquella final frente a Pamesa, ni siquiera uno como el del Barça el sábado. No, yo quería montaña rusa de sensaciones……..


………..Y la Copa acepto el envite.

De primeras, me concedió el 2º deseo. Partido grande, duro, tensión a raudales. Rivales que jamás bajaron los brazos y dieron todo lo que tenían. Momentos de subidón, momentos de angustia, Lo Copa parecía decirme ¿¿Era esto lo que querías??

A mi lado, el sufrimiento de Iratxe, baskonista curtida en mil batallas, el ímpetu de Raul, la hiperactividad de Amaia, y sobre todo, la fe de Asier. Una fe casi paranormal. El mismo Asier que pronostico el sábado el partidazo de Rako, y que el domingo, seria Pete el que resolvería.

Fue esa fe, que nos mantuvo en el partido, cuando La Copa parecía burlarse de nosotros. Cuando pareció que nos daba el partido, tiros libres de Sergi con 2 arriba, y daba nuestra deuda por saldada, nos hizo un guiño picarón y nos lanzó en cuesta abajo a toda velocidad y sin frenos en el 2+1 de Gomis.

La Copa se reía de mi, me ponía el caramelo, después parecía quitármelo, pero finalmente, de forma casi cruel, parecía decir, “No querías taza, toma un caldero” en forma de prorroga.


Desde ahí, cinco minutos de solo sentimientos, angustia, drama, euforia contenida, desazón, litros de sudor y otra vez fe. El pronóstico de Asier parecía hacerse realidad, Pete se echo el equipo a la espalda

Y tal vez, como premio a esa fe que todos hicimos nuestra, La Copa pareció abrir la mano del lado baskonista. Tras un tiempo extra en el que todos mis recuerdos son a cámara lenta, pego un acelerón brutal y todo se resolvió.

Al tapón de Pete siguió un abrazo, emotivo, terapéutico, un abrazo que nos liberaba de todo el sufrimiento, el abrazo de Amaia, Iratxe, Asier y Raul. Incluso por un instante sentí que la propia Copa me abrazaba y me decía. “Ahora estamos en paz, el año que viene, volveremos a vernos”.

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