jueves, 26 de febrero de 2015

El Baskonia vuelve a ser el Baskonia


Tras tres o cuatro campañas fallidas, con resultados mediocres y sensaciones amargas, vendiendo palabras sin hechos, finalmente hemos llegado a un punto de hechos sin palabras. El estilo Baskonia, ese estilo espartano en el que Dusko o Manel navegaban cómodos, donde se explicaba poco y se trabajaba mucho, ha vuelto. Harta ya la afición del manido “carácter Baskonia” que no se veía en el campo (salvo por Chapu), y harto de promesas huecas de calidad exagerada acompañadas por jugadores como Pepe Poeta, o de entrenadores que tenían siempre la excusa perfecta para cada uno de los golpes que se recibían, de repente el Baskonia se ha encontrado con un BLOQUE rocoso, y la afición simplemente disfruta del baloncesto de nuevo sin que nadie le venda la moto. Basket puro, con un líder claro desde el banquillo, sin eslóganes y sin especulaciones. Talento y desparpajo. Juventud divino tesoro. Baskonia. El Baskonia de antaño. El Baskonia que todos queremos.

 Cada día me creo menos los rumores y las noticias que se publican. Estoy en una época de mi vida en la que no creo absolutamente NADA en la ética periodística en general, y donde tengo comprobado que la palabra RIGOR es completamente ajena a esa profesión. He tenido la suerte o la desgracia de comprobar como el contraste de una noticia es algo que sólo unos medios hacen, y he comprobado como cuando interesa vender algo, NO SE RECURRE A LA FUENTE DE LA NOTICIA. Todo esto me lleva directamente a creer cada día menos en rumores, y a poner en cuarentena ABSOLUTAMENTE TODO lo que leo.

Por ello, y volviendo al basket, no tengo ni idea de si James o Adams fueron o no primeras opciones, o si alguna vez se habó con jugadores como McCalebb. Tampoco tengo ni idea de si realmente era Hansbrough la primera opción por delante de aquel chico de la D-League que acabó en Turquía (Heslip), ni tampoco tengo base para saber si Ibón fue el nombre que quería Baskonia para llevar el timón, o si está ahí por negativa de otros. Las respuestas a esas preguntas sólo están en las oficinas del Buesa, y personalmente, me importan bien poco…. Dejadme que me quede con los resultados, por favor… ¿Y cuales son estos resultados?

Los resultados son un bloque liderado por un entrenador de Vitoria con carácter, conocimiento y valentía, y un equipo con desparpajo y calidad a raudales, que no especula, que juega vertical, que busca el rebote con los dientes y que aprieta en defensa con un orden que no se recuerda desde la liga de San Emeterio, que se respeta como equipo y que se deja el alma en el campo. Escribo hoy, jueves, y lo hago adrede, para que mi escrito no quede contaminado por el partido que mañana jugará Baskonia en Estambul. El partido de mañana, es quizá el partido más ilusionante de los que recuerdo desde que el CSKA nos robase en Vitoria el sueño de poder pelear por una nueva final four. Un partido bisagra, que puede suponer la gloria para un equipo necesitado de gloria. Ganar en Estambul no te asegura absolutamente nada. De hecho, aún ganando en Estambul, el Top-8 seguiría siendo tremendamente complicado, aunque la ilusión se instauraría con toda la fuerza del mundo en Vitoria.

Y por eso escribo hoy... Si escribiese el sábado, mi reflexión vendría motivada por ese resultado, y no me parecería justo. Escribo hoy porque el Baskonia ya ha vuelto a ser el Baskonia pase lo que pase mañana. Pase lo que pase en Miribilla el domingo. Escribo hoy porque esta reflexión debe quedar escrita sin contaminación por el resultado. Igual que Bilbao Basket ha vuelto a enganchar a su afición de una forma que ningún resultado podrá empañar ya, a Baskonia le ha ocurrido lo mismo. La ilusión ha vuelto. Pero ojo, a día de hoy, esta ilusión es sólo una semilla. Este equipazo explotará a su máximo en uno o dos años (si aguanta junto), ya que se intuye el techo de jugadores como Bertans, Adams, Colton o James, pero se constata que aún no están cerca de ese techo. Esta plantilla, con este entrenador puede ser ÉPICA. Nos divierte y nos apasiona, aunque quizá, hoy, no sea suficiente para un Top-8 o una liga ACB. Lo será…

Por eso escribo hoy. Quiero dejar esta semilla escrita para que florezca la semana que viene en caso de victoria en Estambul, o para que permanezca inalterable en caso de derrota. Porque no sería justo valorar a este grupo por el resultado de un partido. Repito, quizá el partido más ilusionante de cuantos recuerde en los últimos años. El partido bisagra. El partido que puede provocar el florecimiento real de este Baskonia.

Alfredo Salazar, Félix Fernández y Josean Querejeta han recibido muchos palos por la configuración de esta y de anteriores plantillas. Han recibido palos por dejar demasiado a Dusko, por fichar a Tabak, por cesarlo, por fichar a Scariolo, por fichar a Crespi, por cesarlo… por fichar jugadores que no han fructificado, pro fichar pocos, por no fichar, por fichar a Odom, por Hamilton, por Hodge… mil palos. Algún palo está justificado (no todos), pero si se dan esos palos, que es lícito en el ejercicio de una libertad de expresión (que algunos mal utilizan), ES JUSTO reconocer ahora su completo acierto con este bloque.

Hay que felicitarles por la elección y apoyo a Ibón Navarro. Ibón se ha convertido en escasos dos meses en un estandarte del Baskonia y del baskonismo.
Hay que felicitarles por los fichajes de Colton, Begic, James, Bertans o Adams.
Hay que felicitarles por el fichaje de J Cuspineda que está ayudando mucho a Ibón en hacer un bloque sólido.

 En víspera de una final, la final de Estambul, es justo escribir y dejar escrito el orgullo que provoca este equipo. Ganará, perderá, pero el Baskonia vuelve a ser el Baskonia, y los baskonistas volvemos a sonreír…

¡Aupa Baskonia!

martes, 13 de enero de 2015

AÑO NUEVO, BASKONIA NUEVO (Por José Luis Sánchez Erauskin, Santxon)



Hemos pasado de todo en esta media temporada de Euroliga y de ACB. , Cambio de entrenador, cambios abundantes de jugadores, una clasificación (por los pelos) en la Euroliga y un fracaso (dijo Josean) al no clasificarnos para la Copa canaria.


¿Qué ha pasado en estos tres meses de frenética competición? Pues hemos cambiado de entrenador, hemos cambiado de bases, hemos recuperado a Causeur y perdido a jugadores. Tenemos la satisfacción de que en el puesto de alero no hemos variado, los 2 ala-pivots se han puesto a jugar y tango Shengelia como Tillie hacen su trabajo con dignidad. En los pivots, por suerte, hemos perdido a Hamilton y lo hemos sustituido por Begic (¡menos mal!)


Casi nada en un equipo que pasa por una revolución, nos hemos desprendido del entrenador titular, y le hemos dado toda la responsabilidad a su ayudante, Ibón Navarro, que ha cambiado a nuestro equipo dotándolo de una seriedad y un espíritu luchador que nos ha llevado a plantar cara, con la mayor dignidad, a dos equipos como Madrid y CSKA que antes nos vapuleaban con la mayor facilidad ¡sólo nos falta ganar!


Estamos en plena pretemporada, intentando acoplar los bases al resto del equipo, o puede ser que el equipo a los bases, el caso es que tenemos dos partidos semanales contra equipos de la máxima exigencia. Hemos jugado en Europa con Efes y CSKA (casi nada) y en la Liga ACB con Zaragoza, Estudiantes y R. Madrid, pero os recuerdo que en las próximas semanas jugaremos con el Nizhny ruso, Armani italiano y Olympiakos griego y en la “cómoda competición ACB” con Obradoiro, Barcelona y Unicaja. Es una pretemporada muy apropiada para comprobar si la moral de nuestro equipo y de nuestra afición es capaz de aguantar partidos difíciles y con resultados posiblemente negativos. ¡Seremos capaces de aceptar nuestras limitaciones sin arrojar la toalla!


Tenemos que pensar que para nosotros la Liga acaba de empezar y es al final cuando se tienen que hacer los exámenes y nuestro Baskonia, si cuenta con su afición y aprovecha estas próximas jornadas para ir conjuntando el equipo terminará por jugar como todos esperamos. Paciencia y a trabajar.


Contamos con la calidad y el trabajo de Ibón que seguro que nos arreglará la temporada en los play-off.


Nos falta la otra pata del mueble. El cuarto poder: La prensa. Dejémosla por imposible: si hacemos un buen partido con victoria final somos los mejores y siempre tenemos que jugar así. Si hacemos un buen partido pero con derrota, somos irregulares, no tenemos calidad, somos un desastre, y no digamos nada si nos derrota el equipo de turno, sea el que sea, y jugamos mal. Los titulares en la prensa y los expertos en la radio aprovecharán para sacudirnos a base de bien y de paso crear un ambiente pesimista en torno al equipo. Por suerte para ellos, al descargar toda su mala leche, descansarán tranquilos, cosa que no pueden hacer cuando ganamos con solvencia.


En los desayunos mañaneros siempre cuento con la crítica amistosa de los “técnicos” que nos reunimos. Siempre me critican que sólo me fijo en el Baskonia, sin tener en cuenta a los contrarios, y tienen toda la razón. Releyendo el comentario que escribí en octubre, hacía una loa de Crespi y ahora la traslado y aumento a Ibón. Cuando hablaba de Crespi era mi entrenador y ahora es una página pasada. Mientras fue el entrenador de mi equipo era el mejor del mundo, ahora ni me acuerdo de él. Ni para criticarle ni para aceptarle si tenía algo de positivo. Ahora mi número uno es Ibón, estaré a su lado siempre, sus conocimientos, basados en un trabajo de años con equipos y personas y jugadores distintos, le hace merecedor de mi máxima confianza y mi cariño. Ser entrenador de nuestro Baskonia es suficiente para darle todo mi apoyo y solicitar que la suerte le acompañe.


Volveremos a vernos (leernos) cuando la Liga regular finalice. ¡Qué fácil es hacer críticas y loas cuando ya ha pasado el toro y ver con claridad los aciertos y equivocaciones del torero de turno!. Pero, os aseguro una cosa, que pase lo que pase siempre estaré en barrera para ver las corridas de mi Baskonia.


Ganaremos o perderemos pero este equipo siempre saldrá adelante y estaremos orgullosos de su plantilla y sus dirigentes, que sufren los vaivenes de la pelotita con una intensidad que todos nosotros (los aficionados) no podemos imaginar.


Hasta pronto,

Santxón.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

IBON NAVARRO, EL DON DEL EQUILIBRIO



Artículo escrito por Loperasovic  (@Loperasovic)

Foto: Euroleage 

Nacido en Vitoria-Gasteiz (Álava), 30/04/1976

En su círculo cercano siempre ha existido la convicción de que llegaría lejos como entrenador de baloncesto, quizás fuera por su talento, por su pasión por este deporte,  por su perseverancia o por su ambición, aunque muy probablemente por la intersección común en todo ello.

Una cosa tenía clara Ibon y es que en su orden de prioridades, la primera sería vivir con el baloncesto,  siendo consciente, eso sí, de que no sería un camino fácil ya que las sillas disponibles son muy pocas en proporción a la cantidad de entrenadores con el título de "entrenador superior".

Desde fuera de su círculo, tanto por aficionados como por periodistas quizás se haya conceptuado a Ibon más con la "cola de león". Es decir, en un segundo plano, acompañante de lujo de grandes entrenadores e incluso con participación notoria y relevante en momentos determinantes, pero con ese rol secundario de ayudante que viene implícito en el puesto de segundo entrenador.

Oportunidades seguramente las tuvo para continuar como "cabeza de ratón" entrenando en otros lugares, pero él prefirió seguir aprendiendo desde la élite.  Ambicioso él, sería lo suficientemente paciente y pertinaz haciendo lo requerido para poder llegar un día hasta la "cabeza del león".

Ese día ha llegado y no en el momento en el que se encontraba el león con su cabeza más lustrosa, pero ha llegado a ella con el ánimo y convicción de sacar a relucir de nuevo todo su esplendor.

El Baskonia cede el timón a Ibon en un momento muy importante para el devenir del club, con el nuevo formato de "todos contra todos" de Euroliga al caer, y con la necesidad imperiosa de recuperar por un lado el prestigio como entidad y por otro lado la ilusión en el aficionado que permita abarrotar de nuevo el gran Coliseo.

No es un acto de desistimiento ante las perspectivas creadas con la refundación. Cuando en el Club se decide dar las riendas a I bon, es porque se percibe que es el momento indicado para ello. Es cierto que han confluido ciertas circunstancias que han motivado su nombramiento, pero lo cierto es que ahora mismo, con las necesidades y posibilidades disponibles, probablemente Ibon sea la mejor opción posible.

Y es que hay que reseñar que conoce perfectamente la casa y sabe cómo funciona y cúales son las normas, pero sobre  todo sabe lo qué se pide y lo que se espera. Quizás no sea el lugar más sosegado porque el nivel de expectativas es alto, pero es el lugar donde Ibon desea y ha ambicionado siempre estar.

Subestimado es muchas veces el rol de segundo entrenador y nada fácil su ejecución: labor que se ha de desempeñar con humildad y a la vez con asertividad, con mucha disciplina pero a la vez con la valentía de hacer notar tu presencia en los momentos en los que uno estima que es necesario, algo que puede resultar bien con unos entrenadores y no tan bien con otros.

Incluso uno se puede sentir a veces como con un trabajo poco agradecido pero eso no quita que sea una gran oportunidad para aprender todos los entresijos de este deporte, desde esa perspectiva interna pero al mismo tiempo a la vez un más externa, pudiendo observar y analizar las circunstancias desde una posición más objetiva y no tan comprometida en las consecuencias, aunque Ibon sea sin duda una persona de comprometerse, como ha demostrado hasta ahora con el Baskonia. 

Pero de lo que no cabe duda que ha tenido oportunidad de engrandecer su baloncesto con la impronta de grandes entrenadores, de los cuales habrá aprendido de lo bueno, pero también de lo no tan bueno.
Ibon reúne varias cualidades, pero donde más resalta es en el equilibrio, es decir, en la capacidad de ponderar la influencia de sus actos y de sus palabras en el grupo. Muy perfeccionista en el detalle pero no obsesivo, intenta hacer del baloncesto algo sencillo y que pueda ser ejecutado sin que los jugadores se compliquen la vida en exceso, pero a la vez pone mucho mimo y cuidado en la minuciosidad del detalle. Es una persona que absorbe aprendiendo de lo que le rodea con la idea de equilibrarlo con armonía concibe un baloncesto ordenado pero no cuadriculado, sencillo pero no simple y enérgico pero no descabezado. Entrenador que se muestra cercano a los jugadores y que prefiere siempre el refuerzo positivo al negativo, mostrándose muy exigente pero a la vez agradecido y orgulloso de sus jugadores cuando muestran disposición de remar hacia el mismo sentido. Sabe transmitir a los jugadores su pasión y se muestra como colaborador y ayudante, aún cuando su rol sea el de ser jefe. Un entrenador que se gana el respeto de sus jugadores no por su carácter autoritario, si no con su carácter optimista, ambicioso y cercano. Pero sin duda, es una persona con carácter y que transmite.

Su momento más duro: su exilio forzado de Vitoria tras ganar la liga. Él, baskonista hasta la médula, supo en aquellos momentos mantener la calma y saber dejar las puertas abiertas para poder volver de nuevo al equipo donde más desea estar. 

Y por último y no menos importante, muestra una buena inteligencia emocional, capaz de motivar a los jugadores y sacar lo mejor de ellos; sabe influir sin perder las formas, adecuándose a cada situación sin perjudicar al equipo; sabe concatenar pequeñas correcciones de una forma continua sin por ello desmontar la casa entera. 

Por estos motivos deduzco y creo que Ibon no será un entrenador que pase de puntillas y que su involucración, compromiso y cualidades van a ayudar a crecer de nuevo al equipo. Y no quería dejar pasar por alto, como no, que siendo Vitoriano desde luego es un elemento de orgullo e identificación para la parroquia baskonista, necesitada de volver un poco a sus raíces para poder ilusionarse de nuevo.

Por ello deseo y auguro larga vida a Ibon Navarro como entrenador, pero sobretodo lo deseo como entrenador del Baskonia.

Loperasovic